Soy Estanislao Puig Durall, arquitecto formado en la ETSAB (1998), con base en Cataluña y raíces cada vez más profundas en la tierra y el paisaje. Durante casi una década trabajé en proyectos de arquitectura urbana y edificios públicos de gran escala, en colaboración con profesionales como Bárbara Noguerol y Xerardo Estévez. Fueron años de gran actividad y aprendizaje, con obras como el edificio Casademont del Parque Tecnológico de Girona, el Hotel en Rúe Lafayette (París) o el Emprendia de la Universidad de Santiago.
A partir de 2007, coincidiendo con un cambio de ciclo personal y global, inicié un proceso de transformación. Viajé, exploré otras disciplinas —como el teatro o la agricultura— y empecé a cuestionar la arquitectura convencional desde dentro. En 2009, compré una finca en la montaña de Collserola. Allí, entre naturaleza y herramientas, redescubrí el oficio: diseñando y construyendo con mis propias manos, integrando intuitivamente los principios de la permacultura, entendiendo las edificaciones como organismos vivos, insertos en ecosistemas más amplios.
Desde entonces, mi práctica se ha centrado en proyectos que unen arquitectura y vida, técnica y tierra. En 2015, junto a mi hermano Fidel, construimos personalmente una vivienda en Cala Rovellada para nuestra hermana y su marido, un proyecto que marcó un punto de inflexión. Poco después fundamos Permahouse S.L., como plataforma para llevar a cabo esta visión: viviendas coherentes con su entorno, donde los ciclos del agua, los nutrientes y la energía se cierran de forma natural.
En Permahouse trabajamos desde la experiencia de vivir lo que diseñamos. Nos apoyamos en un equipo cercano de colaboradores —expertos en permacultura, agricultura regenerativa y construcción consciente— para crear espacios que no solo respetan el medio, sino que lo enriquecen. Queremos demostrar que es posible habitar el planeta con belleza, inteligencia y humildad.